Actualizado el Día 01 de noviembre de 2010Visitante número 180360 -- Día 28 de abril de 2017
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-Una historia de Kmbr-
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La invención tenía nombre: Multivisión. Desde un principio fueron en color blanco y negro, luego usaron el rojo, el azul y el verde, para más tarde añadir el negro a la gama.

Edvenson lo tenía, era la Multivisión. Los siete colores fundiéndose y pegándose en un mar de fotones sobre la pantalla curva del televisor. Teóricamente era posible, y prácticamente también pensaron los directivos de la Domasa.

En unos meses ya tenía la cámara y el televisor a su disposición. Pero primero tenía que hacer unos ajustes, su seguro como el les llamaba, antes de que el proyecto se diese por terminado.

Sí ... mucho dinero, fama y prestigio. Sonreía mientras terminaba de colocar la bobina de yugo en el tubo de imagen. Cogió la cámara, antes necesitaba imágenes, que mejores ... que las de la vecina.

***


Con el nerviosismo de lo prohibido volvió con las manos temblorosas y la cinta hasta los topes. Conectó las clavijas de la cámara al televisor y se sentó con unos temblores que le recorrían todo el cuerpo.

ON Y toda la pantalla en niebla. OFF

No había conectado la cámara, ­ ¡ Estúpido !

ON La misma niebla de antes, ruido electrónico. OFF

¿ Qué cojones pasa ?

ON

El ruido de nuevo, miles de puntitos azulados de nuevo danzaban ante él. Se les quedó mirando, con la cara sumida en un negro presagio. Pero el milagro estaba ocurriendo delante de sus ojos. Los puntos se superponían unos a otros, unos iban más lentos otros más deprisa. Todos azules.

Fijó la vista. Era como ver la materia de la que está hecha la realidad. Los puntos formaban imágenes más complejas, como un ojo estereoscópico en 4D.

Y allí estaba Sadana, bajo la ducha. En todo su esplendor, con todas sus dimensiones perfectas sólo para el. Podía ver hasta el último poro de su piel, hasta la más perfecta gota que resbala por ella no se escapaba a su azulada vista, era una explosión de infinitésimos detalles.

Y allí sentado, mirando el televisor desintonizado, le encontraron. Ninguna respuesta, el cerebro de Edvenson parecía haberse derretido.

   
 
 
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