Un mes de desesperación cruzó la calle, al otro lado esperaba el anciano. Se miraron las cejas mutuamente.
- Le cruzo?
- Mejor no, tengo que ir al Supermarcado, pero no llevo prisa.
El extraño le tocó el hombro y susurró a sus oidos :
- No cree?, digo... ¿ No cree que hace MUCHO calorr ?
- ..., eso venía pensando ... joven?- no había nadie en la calle
El anciano cruzó por el paso de cebra, y entró al Super con los zapatos manchados de asfalto.
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