Actualizado el Día 01 de noviembre de 2010Visitante número 179112 -- Día 24 de marzo de 2017
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-Una historia de Kmbr-
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"Si mis sueños pudieran llevarme donde quiero, no viviría sino en un sueño."

" Es negro, negro como el bien, negro como la bondad, negro como su hogar. Es intermitente como la vida, como el mal, como el sabor y como el ... "

- Noooooooo!!!! -

El lugar fue espacioso en algún momento de su existencia mucho tiempo atrás, ahora tan sólo albergaba sombras. Varias sábanas protegian del polvo costosos aparatos que emitían extraños zumbidos mientras encendían y apagan de manera asíncrona los colores de sus ojos. Pero sobre todo esto un gran monitor despedía fogonazos de azul sobre el desgastado rostro de Ingram.

- Nnno puedo - Ingram hizo crujir los dedos sobre el teclado.
- No puedo perder más tiempo, ¡ no tengo tiempo!-

Ingram estaba sentado en el suelo sobre un gran trapo gris cubierto de desperdicios. Su cara cubierta de sudor era bañada por el infinito azul de la pantalla, mientras sus ojos recorrían las líneas que acaba de escribir buscando el error.

- Dios mío, ¿ donde está el error ?, ¿ por qué no puedo verlo ?, necesito respuestas pero sólo yo puedo darlas...

Las horas y los días desfilaban como las líneas escritas en el monitor con tan sólo el movimiento de su mano sobre el teclado. Azul y amarillo era todo lo que sus ojos veían , por eso cuando la cabeza se desplomó sobre el teclado Ingram se extrañó por la novedad de ver como se volvía de un color desconocido, blanco cegador.

***
- Despierta Ingram, has trabajado demasiado. -

Levantó la cabeza del teclado, había luz. Las oscuras y pesadas cortinas que cubrían las ventanas ya no estaban y entraba una brillante luz de un sol que ya no existía. Ingram miró a la entrada de la habitación y vio allí a su hermana totalmente inmóvil.

- Vamos, si no te levantas se comerá a Mama.
- ¿ Qué estás diciendo ? ¿ Quién se comerá a Mama ?
- El perro, el perro negro. Él dice que si no vas...
- Un momento, un momento. - algo no iba bien y tenía que saber que estaba pasando - escucha Clem, ¿ porque te llamas Clem, verdad ?
- Si, pero el PERRO dice que ...
- Escúchame bien... - donde antes estaba la chica ahora no quedaba nada - ... mierda no estoy bien de la cabeza, algo me ha pasado y he debido de terminar por perder el juicio - murmuró Ingram para si.

Un grito desgarrador surgió del fondo del pasillo donde la oscuridad no revelaba nada.

Ingram se incorporó sin saber muy bien por qué hacia caso de lo que estaba ocurriendo, cuando comenzó a escuchar unos pasos sobre el suelo de madera.

Un hombre emergía de las sombras ajustándose unos guantes, el ruido de sus zapatos declaraba abiertamente que estaban hechos de piel, al parecer también sus crujientes guantes. Un olor a cuero se abrió paso por el pasillo y penetró las fosas nasales de Ingram.

- Hola - el hombre le hablaba desde el pasillo pero se le podía ver sonreír mostrando lo que debían ser dientes.
- emm , ¿ perdón ? - balbuceó Ingram.
- He dicho Hola, Ingram. Hola es un saludo, y te estoy saludando a ti. - dijo señalándole con la mano enguantada.
- No creo que nos conozcamos - Ingram estaba observando de pies a cabeza al extraño. Nada de lo que veía le gustaba pero aún menos lo que se imaginaba que no podía ver en ese momento.
- Mi nombre no es Zaful. He venido a ofrecerte un trato.

Algo oscuro se agitó a la espalda del hombre de los guantes de cuero.

- ¿! Un trato ?!?, quién ... ¿ Quién eres tú para ofrecerme un trato?, ¿ Qué ha sido ese grito ?

Los guantes de cuero marrón crujieron mientras levantaba las manos diciendo sombriamente: - Mi trato es todas las respuestas a cambio de tu alma -

- ¿ Por qué demonios levantas así los brazos ?

El hombre sonrió incómodo levantando ligeramente la visera de su sombrero.

- Este momento es importante para mi Ingram, no debes subestimar lo que te he dicho ni lo que has oido.
- Le dire lo que he oído, he oído un grito y luego has aparecido tú por este pasillo, ¡ no quiero un jodido trato !¡ Quiero despertar !
- No, no puedes despertar, porque ...

En el pasillo habia una puerta que antes no estaba pero que realmente llevaba allí todo el tiempo, algo estaba comenzando a hacer ruidos al otro lado. Zarful giró la cabeza levemente mirando a la puerta luego a Ingram.

- Y ahora .. es demasiado tarde para las respuestas. Hemos perdido un provechoso negocio Ingram.
- Pero que ... - Ingram comenzó a avanzar hacia la puerta de su cuarto.
- Lo lamento Ingran pero tu tiempo ya ha pasado, no eres ni historia, pero lo que seas ahora ya no depende de ti. -

El hombre se giró sobre sus talones ajustándose de nuevo el sombrero y se alejó en la oscuridad del pasillo con paso tranquilo mientras tarareaba una cancioncilla

La puerta insonora e insolente contrastó con su blancura la oscuridad del pasillo. Una sombra entró sin hacer ruido, como sin querer ser vista, de puntillas y mirando al techo.

- ... -
- Chiiiisttsss - dijo llevándose el índice a los labios.
- ¿ Ahora quien eres tú ?¿ Otra estúpida invención de mi mente ? - Ingram estaba de nuevo tumbado en su cama. - ¿ Pero ... ?
- Nooooo - susurrando - soy tu sombra. - dijo acercándose al marco de la puerta y guiñando exageradamente los ojos.

Su risita acalló todo sonido.

- No se que puede pasarme. Sólo sueño un estúpido sueño. Pero todo es demasiado ...
- Sí, es un sueño si quieres creerlo. - la sombra puso un pie más allá del marco de la puerta. Recogió sus brazos mientras se abrazaba a si misma.

Ingram notó como todo a su alrededor perdía vida, se oscurecia. Las ventanas aparecieron cubiertas de pesadas cortinas, el pasillo por contraste se encontraba anegado de luz.

- Las cortinas absorben la luz, ¿ no es paradójico ? - la sombra avanzó con paso inseguro, ahora se encontraba a menos de dos pasos de la cama de Ingram.

Con los ojos abiertos de par en par, el pequeño Ingram se acurrucaba entre las mantas.

- Creo que esto deja de hacerme gracia - Ingram se puso en pie arrojando las sábanas y apretando fuertemente los puños comenzó a gritar - ¡ Quiero despertar !¡ Quiero despertar ahoraaaaaaaa ! -
- Las cortinas absorben la luz - sombra miró hacia la ventana y extendió una mano para tocar con la punta de los dedos el rostro de Ingram - como yo absorbo tu vida.

Ingram cayó de rodillas espantando la poca luz que quedaba en la habitación. Decenas de ojos se encendieron en la oscuridad parpadeando torpemente. Ruiditos de metal contra plástico.

- Aaah, me duele ¿ qué me haces ? -
- Ingram, has muerto. Tu sueño ahora te posee. Tu alma ha quedado atrapada - sombra miraba como Ingram iba oscureciéndose fundiéndose con su entorno de tinieblas.

Ahora sólo el azul de un gran monitor rasgaba la más absoluta gravedad, como un río turbulento de salvación acogía la sombra a Ingram entre sus brazos.

- Tú ... tú eres Eloise. Yo te quería, pero ... aaaag... Dios... -
- No Ingram. Soy tu creación, - una pausa - que se hallaba incompleta e inacabada sumida en confusión porque faltabas tú, ahora ya no hay oscuridad.

- Tan sólo yo. Tan sólo azul. -
   
 
 
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